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Una de las
maravillas de la naturaleza de nuestro país, el inabarcable Parque
Nacional de Doñana, con sus llanuras, sus dunas, sus acuíferos y
su característica flora y fauna, alojan a solitarios inquilinos que
cuidan de todo y que también lavan y ponen a secar sus ropas. Justo
donde la tierra y el cielo se encuentran, sin más testigos que los
animales que allí habitan, un intuitivo tendal seca al aire y al
sol lo que ha de tapar los cuerpos de aquellos que conviven con la
naturaleza. |