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En el centro de
las agrestes cumbres de la isla Canaria de la Gomera, a escasa
distancia de las desérticas costas saharianas, junto al selvático
Parque Nacional de Garajonay, uno de los bosques más singulares y
emblemáticos de España, nos encontramos con una típica
construcción rural adornada por un clásico y práctico tendal. La
ropa aparece acompañada por la persistente envoltura de una niebla
que, ascendiendo desde el Océano, se pega a las cumbres
insulares impregnándolas de humedad y frescura. |