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San Sebastián
es una bonita ciudad, famosa por su playa con forma y nombre de
"concha", su coqueto casco histórico, y sus complicadas
vicisitudes sociopolíticas, que alberga de todo en su interior. Cuando
se contempla detenidamente el entorno de la bahía donostiarra, se
descubre que detrás se encuentran unas gentes, un carácter, una
forma de pensar, sentir y vivir la vida diferente a todo lo demás.
Y en el centro urbano: el "casco viejo", un lugar extraño
y enredado, oscuro y vericueto, donde, en ocasiones, el escaso sol
se refleja en fachadas en las que pueden convivir perfectamente una
imagen de Jesucristo con ristras de ropa al aire. |