Urueña

Junto a los Montes Torozos, en la provincia de Valladolid, como cerrando el perímetro de un altozano, se erige majestuosa la "villa murada" de Urueña. Se trata de un pueblo sobrio, como corresponde a la zona, en el que la crudeza convive con la notoriedad. No es un Castillo, pero como que lo fuera. Es una señorial muralla que protege de todo a la pequeña villa, que fortalece su alma marcada por la dedicación a la agricultura y la ganadería, y que acoge un corazón en forma de Centro Etnográfico visitado cada año por millares de aficionados al estudio de los pueblos. Allí, hacia fuera, renunciando a la intimidad que proporcionan los vericuetos de sus calles, desafiando a la amplitud del valle colindante... alguien decidió airear su ropería. Sólo podía hacerlo alguien que habitara en la muralla; alguien que cada día pueda disfrutar de un paisaje expedito desde una pared augusta que es su casa; alguien sin complejos: castellano.

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Tendal Urueña